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Neoplasia renal (riñón) en perros

Neoplasia renal (riñón) en perros

Descripción general de la neoplasia renal (del riñón) en perros

La neoplasia renal es un cáncer localizado en el riñón. La neoplasia renal puede originarse en el riñón (primario) o diseminarse o hacer metástasis al riñón desde otro sitio (secundario). La mayoría de los tumores renales se observan en perros y gatos de mediana edad a mayores. Los nefroblastomas, tumores malignos de rápido desarrollo, se observan en animales más jóvenes. Se cree que los carcinomas son más frecuentes en el perro macho.

En general, no hay causas específicas de cáncer identificadas y el cáncer de riñón es raro en perros y gatos. El cistadenocarcinoma renal, un tipo de cáncer con formación extensa de quistes, parece ser heredado en el perro pastor alemán.

De qué mirar

Al principio de la enfermedad, muchas personas no muestran signos clínicos. Sin embargo, los signos posteriores incluyen:

  • Pérdida de peso
  • Depresión
  • Inapetencia
  • Letargo
  • Sangre en la orina
  • Distensión abdominal
  • Anemia
  • Beber y orinar en exceso

    En casos de cistadenocarcinomas, observe múltiples nódulos cutáneos sobre la cabeza, el cuello y las extremidades.

  • Diagnóstico de neoplasia renal en perros

  • Conteo sanguíneo completo (CBC)
  • Perfil bioquimico
  • Análisis de orina
  • Cultivo de orina y sensibilidad
  • Radiografías abdominales
  • Radiografías de tórax
  • Ultrasonido abdominal
  • Pielografía intravenosa
  • Exploración abdominal y biopsia.
  • Tratamiento de la neoplasia renal en perros

  • Hospitalización y apoyo según sea necesario, incluyendo terapia de fluidos y transfusiones de sangre.
  • Nefrectomía, o extirpación quirúrgica del riñón y tumor asociado, si ocurre en un solo riñón
  • Quimioterapia
  • Terapia de radiación
  • Cuidado y prevención en el hogar

    Administre los medicamentos y la dieta según las indicaciones de su veterinario. Regrese para el seguimiento según las indicaciones.

    El pronóstico varía según el tipo de tumor y la capacidad de extirpar quirúrgicamente el tumor. No se conoce la prevención del cáncer renal.

    Información detallada sobre la neoplasia renal canina

    La neoplasia renal primaria, o cáncer que se origina en el riñón, es poco frecuente en el perro y representa menos del 2.5 por ciento de todos los tumores. Los tumores más comunes en perros en orden descendente son carcinoma renal, carcinoma de células de transición, adenoma renal, sarcoma, nefroblastoma, linfoma y fibroma. La mayoría de los tumores vistos son malignos, y los tumores metastásicos que se diseminan desde otro lugar son más comunes que los tumores primarios. Hay una gran cantidad de posibles presentaciones asociadas con tumores renales.

    Los individuos pueden no tener signos clínicos al inicio del proceso de la enfermedad. La tríada clásica de hallazgos físicos en gatos y perros con tumores renales incluye masa abdominal, pérdida de peso y, en un subconjunto de casos, sangre en la orina (hematuria), aunque el dolor abdominal y / o de espalda no es infrecuente. La anemia (bajo recuento de glóbulos rojos) y la insuficiencia renal (azotemia) no se encuentran con poca frecuencia en estos pacientes, especialmente cuando ambos riñones están involucrados. Dependiendo del caso específico, se recomendarían diagnósticos y terapias específicas y se adaptarían al individuo.

    Varias enfermedades y trastornos tienen síntomas similares a la neoplasia renal. Éstos incluyen:

  • Pielonefritis, o una infección del riñón.
  • Hidronefrosis, que es el agrandamiento de la pelvis del riñón con la orina, como resultado de la obstrucción del uréter, la pequeña estructura tubular que permite el paso de la orina desde el riñón hasta la vejiga urinaria.
  • Hematomas renales o coágulos sanguíneos secundarios a trauma
  • Toxicosis de etilenglicol después de la ingestión de anticongelante que causa agrandamiento renal bilateral (renomegalia) debido a la formación de cristales de oxalato de calcio, que son partículas que se forman en los riñones a partir del anticongelante.
  • Leptospirosis, un trastorno infeccioso que causa renomegalia bilateral e insuficiencia renal en perros.
  • Urolitiasis (cálculos) en cualquier parte del tracto urinario, especialmente en el riñón.
  • Insuficiencia renal crónica asociada o como resultado de neoplasia renal
  • Abscesos renales, o bolsas localizadas de pus dentro del riñón, que generalmente causan renomegalia unilateral en gatos y perros.
  • Seudoquistes perirrenales, la acumulación de líquido entre el riñón y la cápsula circundante.
  • Glomerulonefritis, que es una inflamación de los glomérulos del riñón.
  • Amiloidosis, que es la deposición o acumulación de un tipo de proteína en órganos y tejidos que compromete la función normal.
  • Otras masas abdominales en el páncreas, ovarios, hígado o glándulas suprarrenales que pueden causar distensión abdominal y signos similares.
  • Otras causas de molestias abdominales, como pancreatitis y peritonitis, que es la inflamación de la cavidad abdominal.
  • Trastornos asociados con dolor de espalda, como protrusión del disco intervertebral o una infección espinal o tumor
  • Los trastornos que causan sed y micción excesivas incluyen hiperadrenocorticismo (enfermedad de Cushing), diabetes mellitus y enfermedad hepática.
  • Coagulopatías o trastornos de la coagulación, como trombocitopenia (disminución del recuento de plaquetas) o toxicidad por warfarina (veneno para ratas), que provocan micción sanguinolenta
  • La policitemia es un trastorno que hace que aumente el recuento de glóbulos rojos. Puede ser un trastorno primario o secundario, y ocasionalmente se ve asociado con algunos tumores renales.
  • Información detallada sobre el diagnóstico

    Se deben realizar ciertas pruebas de diagnóstico para hacer un diagnóstico definitivo de neoplasia renal y excluir otros procesos de enfermedad que pueden causar síntomas similares. Finalmente, es necesario un examen microscópico de las células y el tejido para confirmar un diagnóstico de neoplasia renal y documentar el tipo de tumor. Una historia completa, una descripción de los signos clínicos y un examen físico completo son una parte importante para obtener un diagnóstico de neoplasia renal. Además, se recomiendan las siguientes pruebas en perros:

  • Un recuento sanguíneo completo (CBC) puede estar dentro de los límites normales, sin embargo, puede revelar anemia (recuento bajo de glóbulos rojos), policitemia (recuento elevado de glóbulos rojos) y / o recuento elevado de glóbulos blancos.
  • Un perfil bioquímico puede estar dentro de los límites normales, pero puede revelar elevaciones en las enzimas renales o anormalidades electrolíticas.
  • Un análisis de orina puede ser normal o revelar sangre en la orina, glóbulos blancos en la orina, proteínas en la orina y bacterias en la orina. Con poca frecuencia, se pueden ver células neoplásicas en el análisis de orina.
  • Se realiza un cultivo de orina bacteriano para evaluar la presencia de infecciones del tracto urinario, que generalmente están presentes en un tercio de los pacientes con tumores renales.
  • Las radiografías abdominales (rayos X) pueden ser útiles para evaluar tumores renales; sin embargo, si están dentro de los límites normales, eso no descarta la posibilidad de un tumor.
  • Se deben obtener radiografías de tórax en estos pacientes, ya que muchos tumores renales son malignos y pueden hacer metástasis o extenderse al tórax.
  • La ecografía abdominal es útil para evaluar el riñón y confirmar la presencia de un tumor. También es útil para evaluar otros riñones, ganglios linfáticos y otros órganos abdominales en busca de evidencia de metástasis. Con la guía de la ecografía, a menudo es posible obtener una muestra del tumor mediante aspiración o biopsia. El ultrasonido a menudo se considera la herramienta de diagnóstico de elección. El ultrasonido en sí mismo es un procedimiento no invasivo, aunque el muestreo del tejido tumoral a menudo requerirá sedación o anestesia general, y se asocia con algunos riesgos menores. Estos procedimientos generalmente requieren la experiencia de un especialista u hospital de referencia.

    Su veterinario puede recomendar pruebas adicionales para excluir o diagnosticar otras afecciones existentes. Estas pruebas no son necesarias en todos los casos, pero pueden ser beneficiosas para ciertas personas y se seleccionan caso por caso. Éstos incluyen:

  • Urografía excretora. Un estudio de tinte intravenoso "ilumina" el tracto urinario superior, que consiste en los riñones y los uréteres. Es muy útil para confirmar que una masa se origina en el riñón y también proporciona una estimación aproximada de la función renal en el otro riñón. El procedimiento no se recomienda si hay insuficiencia renal significativa, ya que puede ser peligroso para el paciente. Este procedimiento generalmente requiere anestesia y puede requerir derivación.
  • La tomografía computarizada (TC) abdominal es útil para descartar metástasis abdominales. Este procedimiento requiere anestesia general y derivación a una institución capaz de realizarlo.
  • Información detallada sobre el tratamiento

    Los perros con tumores renales se tratan mejor con cirugía si el tumor no ha hecho metástasis y es unilateral. La terapia específica depende del paciente, tipo de tumor, afectación renal y signos clínicos asociados. Las recomendaciones de su veterinario deben seguirse muy de cerca, y cualquier pregunta o inquietud que surja durante el protocolo de tratamiento debe abordarse de inmediato. Dependiendo del paciente, las opciones de tratamiento recomendadas pueden variar.

  • La terapia fluida está indicada en aquellos pacientes que están deshidratados, tienen infecciones graves o insuficiencia renal concurrente.
  • La extirpación quirúrgica del tumor generalmente requiere la extirpación del riñón (nefrectomía). La función del otro riñón siempre debe confirmarse antes de extraer el riñón afectado. La urografía excretora generalmente es el mejor medio para evaluar la función renal. En algunos casos, como en los casos de nefroblastomas que se detectan temprano, la cirugía puede ser curable. En otros, la cirugía puede prolongar la vida de las personas afectadas, aunque a menudo ocurre recurrencia o metástasis.
  • La quimioterapia puede ser beneficiosa para ciertos tipos de tumores, como el nefroblastoma y el linfoma. En general, la quimioterapia requiere el uso de una combinación de medicamentos potentes y debe ser administrada por personas que tengan experiencia y conocimientos en el tratamiento de estos pacientes.
  • La radioterapia puede ser beneficiosa en ciertos tumores metastásicos, como el carcinoma renal que se ha diseminado al hueso.
  • La terapia con antibióticos está indicada en aquellos pacientes con infecciones concurrentes del tracto urinario.
  • Cuidados de seguimiento para perros con neoplasia renal

    El tratamiento óptimo para su perro requiere una combinación de cuidado veterinario casero y profesional. El seguimiento puede ser crítico, especialmente si su mascota no mejora rápidamente.

  • Administre todos los medicamentos recetados según las indicaciones. Avise a su veterinario si su perro tiene algún problema, como dificultad respiratoria o cambios en la micción.
  • Es posible que sea necesario reevaluar el análisis de sangre general, incluido un recuento sanguíneo completo y un perfil bioquímico, según lo recomendado por su veterinario.
  • La ecografía abdominal, según el tipo de tumor, debe seguirse cada varios meses.
  • Se pueden recomendar radiografías torácicas de forma regular para evaluar la enfermedad metastásica.
  • El pronóstico a largo plazo es malo para la mayoría de los tumores renales malignos.